Interior Design
Madrid
La inspiración vino del deseo de volver al origen, de escuchar la voz de los materiales sin artificios. Me imaginé un templo moderno donde el microcemento y las formas contundentes fueran el lenguaje, pero al mismo tiempo se sintiera el abrazo de la tierra. Quería que fuese táctil, casi como si pudieras sentir la vibración del suelo en cada curva.
He querido que quien entre en esta casa sienta una especie de pausa. Que el espacio lo envuelva y le obligue a bajar el ritmo, a conectar con su cuerpo, con la materia. Hay algo meditativo en la atmósfera, como si estuvieras dentro de una cueva contemporánea diseñada para despertar los sentidos más sutiles, por eso lo comparo con un Templo, salvando las distancias claro.
He querido que quien entre en esta casa sienta una especie de pausa. Que el espacio lo envuelva y le obligue a bajar el ritmo, a conectar con su cuerpo, con la materia. Hay algo meditativo en la atmósfera, como si estuvieras dentro de una cueva contemporánea diseñada para despertar los sentidos más sutiles, por eso lo comparo con un Templo, salvando las distancias claro.
El mayor reto fue lograr que el espacio tuviera fuerza sin resultar frío. Trabajar con materiales duros y formas sólidas exige encontrar ese equilibrio justo entre poder y calidez. También el reto técnico de hacer convivir lo artesanal con lo contemporáneo, sin perder alma en el camino.
La parte donde todo empieza a tener sentido. Cuando las piezas del puzzle se colocan solas y el espacio empieza a hablarte. También me encanta experimentar con materiales y texturas. Soy muy física diseñando, necesito tocar, probar, equivocarme, hasta que aparece “eso” que no se puede explicar con palabras.
El microcemento es noble pero exigente. Tiene vida propia, y hay que saber acompañarlo sin intentar controlarlo demasiado. Hay que aceptar sus imperfecciones como parte de su belleza, como pasa con las personas. A nivel técnico, requiere precisión para lograr continuidad visual sin perder calidez.
Diría que la pieza protagonista es el propio espacio. El vacío que contiene. Pero si tengo que elegir una, diría que la escalera, como una escultura brutalista, es el corazón del lugar. Firme, sobria, casi sagrada y hecha con retales de ónix de descartes de una cantera. Eso es lo mejor del proyecto, haber podido incluir estas piezas y darles una segunda oportunidad. Rescatar su belleza natural y darles un papel protagonista. Me encanta esa historia, la que cuenta segundas oportunidades. NUESTRA MISIÓN es demostrar que la belleza y la sostenibilidad no solo pueden coexistir, sino crear algo rompedor y deseado. En el estudio decimos “de lo olvidado, lo inolvidable…. Esa frase lo resume todo.”
Porque The Masie tiene algo que me resuena: diseño con carácter, pero sin pretensiones. Muebles que se atreven, que mezclan formas geométricas con materiales inesperados. Y eso conecta con mi manera de crear: con libertad.
Me inspiran espontaneidad, versatilidad y un punto lúdico. Son piezas que tienen presencia, pero también se adaptan, como si se divirtieran en el espacio. Me hacen pensar en casas donde se vive de verdad.
Me inspiran espontaneidad, versatilidad y un punto lúdico. Son piezas que tienen presencia, pero también se adaptan, como si se divirtieran en el espacio. Me hacen pensar en casas donde se vive de verdad.
Mesa de centro redonda de madera de mango. Es muchísimo más bonita en la vida real. Súper ponible en cualquier sitio y con un punto de diseño.
El rosa empolvado. Es etéreo, cálido y siempre sugerente. Como un susurro.
Una mezcla de brutalismo orgánico, sensibilidad japonesa y surrealismo mediterráneo. No sabría etiquetarlo, pero sería algo así como “belleza emocional”.
Casi cualquier pieza de Mario Bellini o del brasileño Percival Lafer me fascina. Aunque el otro día, en un viaje a Portugal, descubrí el Atelier de Daciano da Costa, diseñador y arquitecto portugués, y también me enamoré de su trabajo.
Campo con escapadas a la ciudad. Necesito naturaleza para sentir y ciudad para inspirarme.
Me inspiran quienes crean desde la verdad y diseñan con alma, más allá de la fama. Admiro a Kelly Wearstler, Barragán y, especialmente, a Pepe Leal por su creatividad. También sigo de cerca a estudios como YSG Studio, Flack Studio y Hugo Toro.